domingo, 19 de mayo de 2013

Así pagan, Videla

Por Diego Martínez
 
/fotos/20130519/notas/na06fo01.jpgEn mayo de 1987, cuando el Congreso se aprestaba a tratar la obediencia debida, 5400 personas dieron el visto bueno para respaldar con su firma una solicitada de “reconocimiento y solidaridad” con Jorge Rafael Videla por defender “a la Nación de la agresión subversiva”. Hace dos meses la alta sociedad despidió a José Alfredo Martínez de Hoz con 91 avisos fúnebres en el diario La Nación. Ayer, tras la muerte de Videla, condenado y preso en cárcel común, apenas 18 avisos en el diario de los Mitre reflejaron el triste y solitario final de quien fuera considerado durante no menos de veinte años ejemplo de militar y hasta estadista.

La mayor parte de los avisos los firman allegados a la familia. Sólo dos admiradores se pronuncian sobre la “injusticia” de las condenas que alcanzó a escuchar. Delia Goti de Azumendi apuntó que el dictador estaba “injustamente privado de su libertad”. Vecina de Recoleta, la señora tiene especial consideración con responsables políticos de masacres. En 2007, siempre en La Nación, expresó su “consternación” por el procesamiento de Fernando de la Rúa por los muertos que dejó al huir de la Casa Rosada.

El segundo aviso reivindica abiertamente a Videla. “Comandó la guerra interna revolucionaria contra el terrorismo subversivo apátrida”, descargó bronca el teniente coronel y abogado Rubén Brandariz. “Murió en injusto cautiverio”, lamentó, y pidió “que su muerte sirva a la verdad, la justicia y la paz entre argentinos”. El cordobés Brandariz pasó a retiro en mayo de 1976 con 51 años y, salvo que haya sido recontratado como personal de Inteligencia, no participó de la “guerra” de su ídolo. Más discreto fue el aviso de Tito Román. “Gracias, mi Tte. Gral.”, invocó el grado que Videla había perdido después de su primera condena en 1985. “Desde Córdoba despido a quien asumió con coraje grandes responsabilidades y sirvió al país con graves riesgos”, lo elogió Enrique Finocchietti. Así se llama el presidente de la Cámara de Turismo de Córdoba y se llamaba el secretario de Obras Públicas de Martínez de Hoz.

La única promoción del Colegio Militar que despidió a Videla fue la 81ª. La mayor parte de sus miembros nacieron en 1930, alcanzaron su máxima jerarquía durante la dictadura y pasaron a retiro tras el retorno de la democracia. Héctor Ríos Ereñú y José Caridi fueron jefes del Ejército durante la presidencia de Alfonsín. Varios rinden cuentas por su rol en el terrorismo de Estado. Víctor Pino, juzgado en Córdoba junto a Videla, fue condenado a doce años de prisión. Pino fue jefe de un regimiento del que dependían las brigadas que participaron de traslados de presos políticos y fue condenado por tres homicidios. Federico Antonio Minicucci fue jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada del que dependía el centro clandestino Pozo de Banfield y afronta su primer juicio por delitos de lesa humanidad en la causa Plan Cóndor. Manuel Fernando Saint Amant fue condenado en diciembre a prisión perpetua como jefe del área militar 132 por la masacre de calle Juan B. Justo y la desaparición de seis militantes en San Nicolás. “La Promoción 81 del Colegio Militar despide a su querido oficial instructor, 1948-1951, con cariño y respeto”, volvieron a unirse ayer.

lunes, 6 de mayo de 2013

Juicio a los fusiladores de Capilla del Rosario

En agosto de 1974, el Ejército fusiló a catorce combatientes de la Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez” del Ejército Revolucionario del Pueblo, que se habían entregado tras el frustrado intento de tomar el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca. Los diarios de la época dieron cuenta de un “combate”; la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón felicitó a los militares, y los abogados que denunciaron el fusilamiento fueron asesinados o apresados durante años. Hoy, a las 9, a 38 años de los crímenes, el Tribunal Oral Federal de Catamarca comenzará a juzgar por la Masacre de Capilla del Rosario, como pasó a la historia, a los militares retirados Carlos Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Exequiel Acosta, quien ya fue condenado por delitos de lesa humanidad en Córdoba.

El ERP planificó dos operaciones simultáneas para conseguir armas a mediados de 1974. Los objetivos: la Fábrica Militar de Villa María, en Córdoba, y el Regimiento 17. En la medianoche del sábado 10 de agosto, dos jóvenes en bicicleta se toparon en Banda de Varela, a pocos kilómetros de Catamarca, con un grupo de guerrilleros que se preparaba para la operación. Los ciclistas alertaron a la policía, que llegó al lugar en cuatro patrulleros. Se produjo entonces un enfrentamiento que terminó con dos militantes muertos y dos policías heridos. El ERP ordenó la retirada y sus militantes se dispersaron en tres grupos. Algunos consiguieron autos y lograron volver al campamento base en los montes tucumanos. Otros fueron detenidos en la ciudad y años después serían condenados sin conocer al juez. El tercer grupo, al mando de Antonio Fernández, del buró político del PRT-ERP, terminó aislado en las lomadas de Capilla del Señor, en Collagasta, departamento de Fray Mamerto Esquiú.

Cinco militantes que bajaron al pueblo a conseguir alimentos fueron capturados y torturados para arrancarles información sobre sus compañeros. Cuando las fuerzas de seguridad se acercaron al campamento se produjo un enfrentamiento en el que murió un policía. Los jefes del Regimiento 17 informaron al Tercer Cuerpo de Ejército, convocaron a todos sus oficiales, e iniciaron un rastrillaje junto con la policía con el fin de “aniquilar” a los militantes, según consta en el libro histórico del regimiento. Cuando el abogado tucumano Mario Marca le pidió al ministro de Gobierno Alberto del Valle Toro que intercediera para evitar más muertes, el funcionario se comunicó con el coronel Eduardo Cubas, jefe del Regimiento 17, quien le respondió que no había posibilidad de diálogo porque el Ejército “salía con instrucciones de aniquilar”. La orden la había dado el segundo comandante del Tercer Cuerpo, general Antonio Vaquero. Marca fue detenido un día después y estuvo nueve años preso.

Los guerrilleros resistieron, pero ante la superioridad numérica y de poder de fuego de militares y policías depusieron las armas y se entregaron. El mismo lunes 12 fueron fusilados. Los cuerpos fueron trasladados en helicópteros y camiones a la morgue del cementerio municipal, donde se los pudo ver con manchas de pólvora, infinidad de impactos y huesos rotos. Las autopsias de tres médicos forenses establecieron que “todos recibieron disparos certeros efectuados a corta distancia”. Algunos fueron baleados en los brazos, ante “un gesto defensivo reflejo”. El 20 de agosto, la flamante viuda de Perón, presidenta de la Nación, felicitó a los militares por “la encomiable actitud de arrojo y valor demostrado”, que “ha dejado sentado el prestigio de la fuerza”. Entre los abogados que por esos días denunciaron las torturas y ejecuciones estuvieron Ricardo Curuchet y Silvio Frondizi, asesinados por la Triple A al mes siguiente. El ERP, en tanto, decidió responder al “asesinato indiscriminado” con “una ejecución de oficiales indiscriminada”. “Es la única forma de obligar a una oficialidad cebada en el asesinato y la tortura a respetar las leyes de la guerra”, informó desde la revista Estrella Roja.

Los guerrilleros fusilados en Catamarca eran Mario Héctor Lescano, Juan de Olivera (Héctor Moreno), Rogelio Gutiérrez, José María Molina, Luis Santiago Billinger, Carlos María Anabia, Raúl Eduardo Sainz, Juan Carlos Lescano, Luis Roque López, Silverio Pedro Orbano, Roberto Domingo Jerez, Rutilo Dardo Betancour Roth, Alberto Rosales y Hugo Caccivillani Caligari. Cinco fueron enterrados como NN en el cementerio, el resto fue devuelto gradualmente a sus familiares.

La causa se inició en 2004 a pedido de organismos de derechos humanos de Catamarca y Córdoba, que reclamaron conocer la identidad de los NN. El juez federal subrogante Pedro Navarro se declaró competente, el Equipo Argentino de Antropología Forense realizó las exhumaciones e identificó al santiagueño Rosales y a los uruguayos Betancour Roth y Cacciavillani Caligari, ambos militantes tupamaros. Con la investigación a cargo del fiscal Santos Reynoso, comenzaron a declarar militares, policías y soldados. En mayo de 2009, el coronel retirado Nakagama se convirtió en el primer detenido por la masacre. Con el grado de capitán, en 1974 Nakagama era jefe de la sección morteros pesados del Regimiento 17. Siguió sus pasos Carrizo Salvadores, que entonces era asistente personal del jefe del regimiento y que en 2004 llegó a ser jefe de policía de Jujuy. Finalmente, fue procesado Acosta, que en 1974 tenía a su cargo una compañía del regimiento y ya fue condenado por su actuación en La Perla. En 2010, la Cámara Federal de Tucumán confirmó los procesamientos y dictaminó que el fusilamiento era un crimen de lesa humanidad y por ende imprescriptible.

El tribunal que a partir de hoy escuchará a 65 testigos lo integran Juan Carlos Reynaga, Gabriel Eduardo Casas (camarista en Tucumán) y Carlos Jiménez Montilla (juez del Tribunal Oral de Tucumán). Los acusados llegan a juicio en prisión: Carrizo y Nakagama en Catamarca, Acosta en el penal de Bower, en Córdoba. Están acusados de “homicidio doblemente calificado por alevosía y por ser cometido como integrante de una fuerza de seguridad”. Además del Ministerio Público Fiscal y los abogados que representan a familiares, actuarán como querellantes la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la Fiscalía de Estado de Catamarca.

domingo, 28 de abril de 2013

Represión en el Hospital Borda



HUMBERTO HERRERA, DEL TALLER PROTEGIDO 19

“Los internados estaban consternados”

Por Diego Martínez

“Nunca imaginé que tendría que ver esa imagen. Es muy difícil de elaborar y de procesar.” La imagen: cientos de policías pertrechados para la guerra repartiendo palos, gases y balas de goma contra enfermeros, médicos, pacientes y periodistas. Quien no sale del asombro es Humberto Herrera, carpintero que desde 1989 enseña(ba) su oficio en el Taller Protegido 19 del Hospital Borda, demolido el viernes por el gobierno porteño para concretar el sueño de Mauricio Macri de construir allí un centro cívico.


Humberto llegó antes de las siete de la mañana y se encontró con un escenario impensado. “Estaba todo cercado por la infantería. Habían abierto el portón que da a la calle Perdriel, lo rompieron porque estaba soldado. Por compañeros supimos que habían entrado operarios, que estaban adentro y ya habían sacado algunas cosas al parque”, relató. “Había una enorme cantidad de policías, un cordón que va desde el paredón de Perdriel hasta la Unidad 20. Es que hace falta mucha gente, son dos hectáreas las que el gobierno quiere tomar”, explica.


“Empezamos a convocar y de a poco se fueron juntando trabajadores del Hospital y de organizaciones. Como sabíamos que el taller estaba protegido por medidas judiciales, pedíamos que se presentara un responsable del operativo y mostrara qué autorización tenía. Pero no nos permitían ingresar, tampoco a los periodistas. Se producen los primeros forcejeos y esta gente reacciona violentamente, empiezan los palos, empujones, con mucha agresividad, y se producen cuatro o cinco avanzadas de la infantería hacia los trabajadores tratando de hacernos retroceder”, relató. “Cuando llegan los primeros legisladores y muestran sus credenciales, primero no los dejan entrar, después consiguen una entrevista con alguien que admite que no tienen autorización y que tienen que retirarse. Les dan un plazo de diez minutos, y ahí empezamos a ver a través del cordón de infantería cómo se derrumbaba la construcción”, recordó Herrera.

–¿Los pacientes ven la demolición de su taller?
–Sí, hay pacientes que a esa hora están afuera de los pabellones. Algunos tienen actividades en instituciones como los talleres protegidos, pero otras implican trasladar elementos, actividades cotidianas del hospital. Además los pacientes andan con cierta libertad, no están encerrados. Los internos estaban consternados, no entendían bien qué estaba pasando. Hay distintos estados por los que atraviesan los pacientes. Esas patologías tienen mucho que ver con el registro de la realidad que se vive, pero en general todo el mundo estaba consternado.

Herrera trabajaba en la rehabilitación de internos: enseñaba en el edificio demolido a fabricar muebles para hospitales y reparticiones públicas de la ciudad. "Desde que se deshabilitó el Taller 19 estaba en otro edificio haciendo trabajos de mantenimiento y producción, sin pacientes todavía. Algunos que estaban en condiciones de salir fueron a otra sede, otros perdieron la continuidad del tratamiento. El nuevo taller está activándose lentamente y no reúne las condiciones que el gobierno dice, hay muchos problemas por el ruido y no hay espacio para que funcione un taller de carpintería y herrería. El típico taller 19 es dificultoso que pueda volver a funcionar", advierte.

--¿Imaginó algún vez a la policía reprimiendo en el Borda?

--No, nunca imaginé que tendría que ver esa imagen. Es muy difícil de elaborar y de procesar. Nosotros teníamos nuestra actividad en el taller pero además participábamos de actividades en todo el parque del hospital. Frente al 19 hay otro predio que el gobierno toma que es una cancha de fútbol donde se hicieron campeonatos y vinieron figuras célebres. Hay actividad artística con el Frente de Artistas, es inconcebible que pase todo esto es un lugar donde hay tanta vida. Si tenemos en cuenta toda la vida interna de un hospital psiquiátrico, no se está perdiendo sólo el dispositivo del taller protegido, hay muchas otras actividades altamente perjudicadas.

Herrera repasa de memoria algunas pérdidas provocadas por las palas mecánicas y se detiene en una obra artística. "En esa parte del predio quedó un elefante hecho con papel mayé. No sabemos qué van a hacer, es una obra de arte. Este operativo avasalló con todo, incluso en TV se puede ver que todas nuestras pertenencias y herramientas quedaron tiradas a la intemperie. Es que estaban de algún modo protegidas en el edificio. Sacamos cosas personales pero el resto no porque estaba bajo el amparo de una medida cautelar, nadie podía tocar nada. La diferencia es que el gobierno violó una decisión de la justicia mientras nosotros estábamos a la espera de una resolución armónica y civilizada".



PABLO VILLAN, FOTOGRAFO. UNO DE LOS PERIODISTAS AGREDIDOS
“Tiraban a mansalva”

La represión de la Policía Metropolitana no reparó en enfermeras, pacientes y tampoco en periodistas. Pablo Villán, fotógrafo del diario Crónica, fue uno de los 16 cronistas y reporteros gráficos que se contabilizaron entre las víctimas. Consultado por Página/12, contó que durante los siete años en Crónica le tocó cubrir varios episodios de violencia pero nunca había visto “a la policía tirar a mansalva a todo lo que se mueva”.

“Cuando llegamos con un cronista la policía no nos dejaba pasar. Unos enfermeros y médicos metieron presión hasta que entramos todos, serían las diez y media. El clima era muy tenso. Ya los compañeros de ATE y CTA junto con los trabajadores del lugar denunciaban enfrentamientos. Media hora después empezó el foco en el que tuve el accidente”, contó.

“Primero veo que la infantería se forma y agarran a una enfermera, una mujer con un bastón, y se la llevan para atrás entre cinco policías, incluidas varias mujeres. Veo a mi compañero filmando con el celular, me acerco para hacer la foto y me agarran desde atrás, me zamarrean, me tiran al piso. Primero un policía, después dos o tres más, todos con chombas de la Metropolitana. Ahí me doblo y me esguinzo el tobillo”, recuerda. “Mientras me zamarrean levanto los brazos para que me dejen y en ese momento alcanzo a ver a fotógrafos de La Razón y Télam, les pido que saquen fotos, y ahí me dejan y alcanzo a ver cómo se llevan a la enfermera. No le logro hacer la cara pero sí cómo la arrastran entre cuatro o cinco, uno de cada mano y de cada pie”, relata.

Villán recordó que “después hubo varios focos de violencia hasta al menos las dos de la tarde”. Cuando con otros fotógrafos intentaron ubicarse detrás de los policías, uno les dijo “no pueden”. “¿Cómo que no se puede? Nunca lo había escuchado en mi vida. Pero no respondió nada, sólo dijo ‘váyanse’. No le dimos bolilla y seguimos trabajando, tratando de cuidarnos porque la represión era a mansalva”, apuntó.

Entre las imágenes que quedaron grabadas en la mente del reportero recordó a “varias mujeres, enfermeras, doctoras o psicólogas, muy nerviosas, intentando trasladar a pacientes desencajados a lugares seguros”. “También hice la foto de un chico que, mientras se hacían asambleas, estaba tirado en el pasto, pensando, como en otro mundo.” “Escuché a la tarde a Macri diciendo que eran todos activistas pero la verdad es otra: yo vi gente que estaba trabajando y que llamaba desesperada a sus colegas de otros hospitales”, destacó. Villán, de 35 años, siete como trabajador del diario Crónica, apunta que le tocó cubrir episodios de violencia pero “ver a la policía tirar a mansalva a todo lo que se mueva, no”. “Estuve en el Parque Indoamericano, fue más jodido pero sin policía de por medio”.

domingo, 17 de marzo de 2013

"Ser humilde y austero no alcanza"



El sociólogo Fortunato Mallimaci afirma que los gestos de austeridad son “un buen signo”, pero no un programa de gobierno. Analiza los posibles cambios en la relación entre el Gobierno, el Vaticano y la Iglesia argentina. Los escándalos sexuales. La última dictadura.

Por Diego Martínez
El programa de Francisco será conservador porque quienes lo eligieron son conservadores o ultras. La estructura del Vaticano le da amplio poder político pero no garantiza el recocimiento religioso de los creyentes. La mayor preocupación de la iglesia católica es el descenso de religiosos y fieles. Los gestos de austeridad del papa no dicen nada sobre cuál será su política ante los grandes dilemas de la iglesia católica. La presencia simbólica de tener un papa argentino tiene un peso desconocido. ¿Qué tan autónomos serán los partidos políticos ante una presencia más fuerte de la iglesia católica? ¿Qué personalidad se impondrá cuando el papa visite el país? ¿El líder opositor Mario Bergoglio o el líder religioso Francisco? Reflexiones e interrogantes pertenecen al sociólogo Fortunato Mallimaci, investigador del Conicet y profesor del seminario Sociedad y religión en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Amigo personal de Orlando Yorio, Mallimaci no tiene dudas sobre la complicidad de Bergoglio en las detenciones de Yorio y Francisco Jalics.
‑‑Pasadas las dictaduras y los gobiernos neoliberales, ¿qué significa la elección de un papa argentino justo cuando América Latina protagoniza procesos de transformación con amplia legitimidad de sus gobiernos?
‑‑Significa que la iglesia católica ha decidido asignarle a América Latina prioridad pero sobre todo de presencia religiosa que permita dinamizar el catolicismo, dado que en el mundo católico latinoamericano es donde más ha disminuido la cantidad de fieles. Pensarlo sólo en clave política no alcanza. Innegablemente influye pero la principal preocupación de la iglesia católica es el descenso de sacerdotes, religiosos y creyentes en un mercado de bienes religiosos diversificado, en el cual los creyentes no encuentran qué posturas tener. A su vez en América Latina ese catolicismo se ha pensado muy cercano al Estado y a los grupos dominantes. Ese vínculo es más fuerte que en Europa o Estados Unidos y queda en evidencia ante las denuncias de abuso sexual, que en América Latina casi no tienen repercusión. Aquí tienen más impunidad, como se vio ante la condena del padre Grassi.
‑‑¿Minimiza la influencia que pueda tener el nuevo papa en los procesos políticos de Sudamérica?
‑‑Creo que los papas, por una larga tradición romana, actúan en consonancia con las iglesias locales y las nunciaturas. Cuando un papa visita México consulta a la iglesia mexicana. Si visita Cuba y le dicen "no escuche a los de Miami", el papa lo hace. Es una política que tiene su lógica y que empieza con Juan Pablo II, ya que antes apenas se movían de Italia. Juan Pablo II tuvo una política de movilizar a las bases para tratar de renovar y aggiornar ese catolicismo emotivo que había en nuestros países a partir del contacto directo. Pero todos los estudios mostraron que la mayoría de la gente que participaba de esas movilizaciones disfrutaba del papa pero no tenía idea de sus mensaje.
  Tras la observación, Mallimaci repasa la relación de los gobiernos del Cono Sur con la iglesia: "Si el papa fuera a Brasil apoyaría a la iglesia brasileña, que tanto con Lula como con Dilma tiene vínculos estables. También en México, donde el PRI ha dejado de lado su anticlericalismo de otra época y tiene una postura de acercamiento a Roma. En Cuba no tendría ningún problema, acaba de ir Benito XVI. Si va a Venezuela sería interesante, porque la Iglesia católica venezolana está muy ligada a las fuerzas políticas de oposición. Debería pensar bien si va sumarse a esa perspectiva o a buscar una presencia masiva aprovechando que hay una sensibilidad popular católica fuerte que se vio con la muerte de Chávez. En Ecuador no habría problema, Correa tiene vínculos históricos con sectores de la iglesia. En Perú habría que ver qué posición toma, es muy fuerte la presencia del cardenal Cipriani, del Opus Dei, y hay grandes conflictos internos. En Bolivia sería problemático porque la iglesia no tiene buena relación con el Estado. En Uruguay históricamente hay mayor autonomía. En Chile no tendría problema.
--¿Y en la Argentina?
--En Argentina mis dudas son mayores. No hay experiencia histórica de un papa latinoamericano, con todo lo rico que significa que se descentre la mirada del Vaticano. Habría que ver la experiencia histórica de Bergoglio, con contactos fluidos con líderes opositores y una mirada muy crítica hacia el gobierno. Ha aparecido más cómo referente político de oposición que como líder religioso. La venida como papa tal vez lo lleve más a ser referente religioso para evitar ser utilizado políticamente.
‑‑¿Cambiará de perfil?
‑‑Habrá que ver si viene Bergoglio o Francisco. Ahí lo pensará muchísimo porque tendrá todas las miradas encima, de Argentina y de América Latina. Esto vale también para la oposición, que lo va a querer como referente, y para el gobierno, que tendrá que ver qué hace ahora, cuando Bergoglio se transforma en un referente mundial. El gobierno deberá reflexionar más sobre su vínculo, con Roma y con la Iglesia local, que se va a transformar en una correa de transmisión muy fuerte del propio papa, quien ahora designará nuevos obispos y puestos claves del episcopado.
‑‑La sociedad y el Estado argentino avanzaron en la última década en la conquista de derechos, como el matrimonio igualitario, pese a la oposición de la iglesia católica con Bergoglio a la cabeza. ¿Qué nos espera ahora? ‑‑A ese nivel me parece que no va a haber grandes cambios. Tendrá que aceptar las leyes y propuestas que tienen amplio consenso en la democracia argentina. Hay aborto en Italia, Francia, Alemania, había en Polonia, y esto no supuso que ni que Juan Pablo II ni que Benito XVI intentaran cambiarlo. Intentan disminuirlo, tratan de que las leyes se cumplan lo menos posible, que los católicos no lo practiquen. Son iglesias acostumbradas a la separación del Estado. Habrá que ver si Francisco se nutre de la experiencia de autonomía de estas iglesias o quiere retomar una postura fuerte como en América Latina, de politizar lo religioso y catolizar lo político.
‑‑De volver a tener la influencia del siglo pasado...
‑‑Sí, lo que fue durante las dictaduras, que en muchos países incluían a vastos sectores políticos, religiosos, económicos y mediáticos. No es un tema de oficialismo u oposición, seamos claros: la política en América Latina no se piensa autónomamente de lo religioso, se piensa cómo cada uno hace suya una parte de lo religioso, en especial con la iglesia católica. La pregunta es cuál va a ser la autonomía de los partidos respecto a una presencia mucho más fuerte de la iglesia. Va a depender tanto de los actores políticos como del papado. Cada uno deberá pensar en una sociedad que se manifiesta en un 75 por ciento católica pero donde pesa fuertemente el cuentapropismo religioso que toma distancia de clérigos, preceptos y dogmas aunque sienta a ese catolicismo como identidad o cultura nacional. Descubrir los hilos de todo esto va a exigir a los partidos y al propio Estado mucha fineza en el análisis, porque la presencia simbólica de tener un papa argentino tiene un peso que no conocemos. Tanto para Francisco como para a la iglesia católica argentina como para la sociedad política, mediática y económica es todo un desafío.
‑Bergoglio decidió ser Francisco por un santo que se caracterizó por su espíritu de pobreza y desprendimiento. ¿Le alcanzará el nombre y los gestos de austeridad para revertir la imagen de la iglesia?
‑‑Los gestos y los símbolos son importantes en sociedades mediáticas pero no definen una política de gobierno, no alcanzan. Es valorable ser sencillo, humilde y austero. En un mundo globalizado donde los focos sobre la institución están puestos en los escándalos es un buen signo. Pero no alcanza, no es un programa de gobierno, no es un programa teológico pastoral. El programa será conservador, es innegable, porque la enorme mayoría o la totalidad de quienes lo eligieron son conservadores o ultraconservadores. Habrá que ver cómo se mueve ahí adentro.
‑‑El sociólogo Juan Cruz Esquivel pronosticaba que una de las prioridades de Bergoglio será ordenar la curia romana. ¿Qué significa?
‑‑Estoy de acuerdo. Se refiere a los escándalos del Vaticano de los últimos años. En realidad son de larga data, el cambio se da a partir de la sociedad mediática globalizada, que hace que estos hechos repercutan mundialmente. Los escándalos de la curia producen una pérdida de autoridad de obispos y cardenales. Los fieles los escuchan cada vez menos. Antes los escándalos no llegaban a inquietar la base social de la Iglesia, hoy inquietan al conjunto de la feligresía católica. Otro problema es la propia estructura del Estado vaticano. ¿Esa estructura creada hace 150 años favorece las expectativas de creyentes y especialistas? ¿O implica una lógica más política que religiosa con los 177 Estados que tienen relación con el Vaticano? Ahí hay una tensión que es histórica pero que en este momento se hace muchísimo más fuerte entre la iglesia local y el nuncio que decide en vinculación directa con el papa. En Argentina no va a suceder porque el papa va a decidir más que el nuncio pero en otras iglesias es todo un tema. En la medida que los Estados y las sociedades políticas busquen lo sagrado para compensar sus pérdidas, la estructura católica internacional es una de las más preparadas para dar respuestas, pero esa estructura necesita muchísima gente y dinero, necesita que la informen, necesita relaciones con políticos, por eso lo de Vatileaks. Eso da un amplio poder político, pero no da el reconocimiento religioso de los creyentes. Ya veremos qué se hace en este sentido, pero deben pensar qué curia se necesita para que los creyentes tengan más participación y no sólo sean tenidos en cuenta los Estados y la sociedad política. No es decisión sólo de Francisco, hay que ver cómo analizan y deciden los distintos grupos de poder que existen en la Iglesia.
‑‑Bergoglio no excomulgó al pedófilo condenado Julio Grassi. ¿Enfrentará el problema de los curas pedófilos?
‑‑Lo va a tener que enfrentar porque no es una decisión individual: iglesias poderosísimas de Estados Unidos y Europa decidieron enfrentarlo, por problemas éticos, de credibilidad y en el caso de Estados Unidos financieros, por el costo de los juicios. En Argentina la Conferencia Episcopal no se pronunció ante las condenas de Grassi ni del obispo Storni ni de Von Wernich, que siguen perteneciendo a la institución. En los últimos tiempos, en las iglesias del norte, han sido puestos a disposición de la justicia y suspendidos. Hay que reconocer que la postura de Benito XVI ha sido más inflexible. Esas denuncias son más factibles en sociedades acostumbradas a denunciar estos casos que en las nuestras, donde, por ser patriarcales, machistas, con poca valoración de las víctimas, no sólo no denuncia la Iglesia sino tampoco organizaciones políticas, económicas, culturales o mediáticas. Y cuando se denuncia, la mayoría de las veces son encarpetadas por instituciones estatales o por la justicia.
‑‑Bergoglio intentó sin éxito unificar a la oposición contra el gobierno argentino, que es parte del proceso de cambios que atraviesa la región. ¿La asunción como papa permite pensar que dejará en un segundo plano el frente interno o, al contrario, que la respaldará con más fuerza?
‑‑Pienso que los problemas que tiene con los escándalos, la curia, las transformaciones que debe hacer, lo van a ocupar de manera primordial. De cómo solucione esos problemas dependerá en gran medida cuanto tiempo dedique a temas de la Argentina. También va a depender de quién sea el próximo cardenal de Buenos Aires, que será su decisión y dará indicios sobre el rumbo. Pero supongo que le va a llevar un tiempo bastante importante en tratar de ordenar los escándalos de la propia curia.


Los creyentes y la dictadura
‑‑Hace más de 25 años Emilio Mignone citó a Bergoglio como ejemplo de los "pastores que entregaron a sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas", y es público su rol en los casos de Yorio y Jalics...
‑‑Coincido ampliamente con Mignone sobre la complicidad del superior de los jesuitas con las detenciones de Jalics y Yorio. Eso formó parte del proceso de catolización y militarización que impulsaron las dictaduras cívico‑militares‑católicas en nuestro país. Eso me parece clarísimo. He hablado extensamente del tema con Mignone y con Yorio, que son víctimas y en quienes confío totalmente. Yorio estaba convencido de que el superior los desprotegió y no hizo nada para evitar que los detuvieran.
‑‑La pregunta, tal vez ingenua, es cómo se puede llegar a papa con esos antecedentes, y cómo podrán digerir la noticia los creyentes comprometidos con el proceso de verdad y justicia.
‑‑La primera pregunta también me la hago. Quizá quienes lo eligieron no han conocido o valorado suficientemente la historia. Además es un conclave muy conservador. Hay que reconocer que desde el punto de vista penal no hay condena, pero es una discusión que tengo: más allá de las responsabilidades penales, que tienen reglas propias, hay otro tipo de responsabilidades en juego. Sobre los creyentes, entiendo que la colaboración con la dictadura es un tema que afecta y muy fuerte al catolicismo en la Argentina, con muchos creyentes desinstitucionalizados. El grupo de Cristianos para el Tercer Milenio lo ha demostrado: cuestionan que no se resuelva el tema de la participación y la complicidad, la falta de arrepentimiento, la no entrega de archivos, la falta de colaboración para encontrar a niños robados. Pero también es verdad que hay un "carisma de función", como decimos los sociólogos: cualquiera fuera el Papa, una gran mayoría de los católicos "de a pie" le reconoce legitimidad y autoridad, al menos en una primera etapa. El nombramiento de un nuevo Papa siempre emociona y genera esperanzas, más aún si se trata del primer papa latinoamericano y argentino. El día a día dirá si esas esperanzas se concretan y si ese carisma de función se convierte en un liderazgo transformador.



RECUADRO (QUE NO ENTRÒ)
“Un papa de transición”

"La elección de otro papa de 77 años muestra que el conjunto de los cardenales católicos no tiene muy claro hacia dónde ir con respecto a las grandes reformas que tienen que hacer, ya sea en la curia, dentro del Estado Vaticano, reforma de concepciones centrales sobre familia, sexualidad, los jóvenes, las vocaciones. En ese sentido me parece que, igual que con Benito XVI, se eligió un papa de transición.
Creo que la Iglesia está viviendo varias transformaciones al mismo tiempo. El hecho de que Benito haya renunciado marca un cambio fenomenal en la concepción del papado. Antes debía morirse en el cargo, ahora se ha desacralizado muchísimo la función. El carisma de ser papa a partir de esa renuncia se va transformando. Los primeros gestos de Francisco apuntan más a ser el obispo de Roma que el papa como príncipe infalible de la iglesia universal. Por eso habló mucho como obispo de Roma, que lo es desde el punto de vista del catolicismo. Habló en italiano, poco y nada en latín. Se dirigió a los fieles como hermanos y hermanas, es interesante que incluyera a la mujer. Le dijo al pueblo que lo bendiga, fue austero y sencillo. Son todos gestos y símbolos valiosos pero no dicen nada de cuál va a ser su política estructural, sobre qué va a hacer con los grandes dilemas de la Iglesia católica. Su preocupación sobre Argentina va a estar muy ligada a cómo resuelva los problemas que tiene en Roma, problemas importantísimos con la curia, con la banca, con movimientos que tienen muchísimo peso en la estructura vaticana; qué relación va a tener con la compañía de Jesús, a la que pertenece aunque no es como delegado de la Compañía que llega a ocupar el cargo. Hay una serie de tensiones que le van a ocupar gran parte de su tiempo y habrá que ver con qué equipo llega, eso mostrará cuáles fueron los grupos dominantes que le dieron el voto para llegar a ser obispo de Roma.”

sábado, 16 de marzo de 2013

Los latidos de Francisco



“En otro de sus interrogatorios entre sueños, Yorio debió contestar preguntas de un hombre que no era militar. Esa persona culta, con conocimientos de psicología y de la Iglesia, ‘me dijo que yo era un cura idealista pero que mi error era interpretar materialmente las Escrituras al ir a vivir con los pobres. Que Cristo hablaba de pobreza espiritual. Que quedaría libre pero que debía pasar un año sin mostrarme, en un colegio, trabajando en otra clase social porque había penetración marxista en América latina’. (Declaración de Orlando Yorio en el juicio a las juntas, 1985, citado en El Silencio, p. 56, de Horacio Verbitsky).

“Desde San Miguel y el provincialato se hacía correr por debajo, sin darme lugar a defenderme, que yo era comunista, subversivo y guerrillero y que andaba con mujeres, rumores que llegaban de inmediato a los sectores sociales que en ese momento manejaban el poder y la represión”, le contó Yorio a Verbitsky en 1999. “Francisco Jalics varias veces me hizo notar el peligro. En ese sentido advirtió por escrito a varios jesuitas que el responsable era Bergoglio” (El Silencio, p. 103)

“No tengo indicios para pensar que pensar que Bergoglio nos liberó, al contrario. A mis hermanos les avisó que yo había sido fusilado, para que fueran preparando a mi madre”, agregó. A su juicio, Bergoglio “tenía comunicación con Massera, le habrían informado que yo era el jefe de los guerrilleros y por eso se lavó las manos y tuvo esa actitud doble. No esperaba que saliera vivo”. Más aún, sospecha(ba) que Bergoglio estuvo presente en la casa operativa de la Armada en la que pasaron varios meses. “Una vez nos dijeron que teníamos una visita importante. Vino un grupo de gente. Jalics sintió que uno era Bergoglio”, contó Yorio.

--¿Cómo lo sintió?
--En esas circunstancias uno reconoce al carcelero hasta por los latidos del corazón. (El Silencio, p. 106).

“El húngaro Jalics vive en una casa de oración de Alemania. ‘Ha pasado un cuarto de siglo, estoy muy lejos de todo eso. ¿Para qué remover recuerdos dolorosos?’, dijo ante una consulta telefónica. Una persona que aceptó transmitir algunas reflexiones de Jalics con acuerdo del sacerdote dijo que ‘durante meses Bergoglio contó a todo el mundo que los dos sacerdotes estaban en la guerrilla. Un obispo le confesó a Jalics que era Bergoglio quien se lo había dicho. Jalics le reprochó que jugara así con la vida de ambos”. (El Silencio, p. 103).

“No ha habido nunca una acusación ni concreta, ni creíble, contra su persona”, dijo ayer el padre Federico Lombardi, vocero del vocero de Dios. La Nación sostiene que el comunicado del Vaticano “echó por tierra cualquier sombra de sospecha de vínculos del Papa con el último régimen militar argentino”. Agrega que “en coincidencia con la desmentida, Francisco Jalics, el sacerdote jesuita secuestrado y torturado durante cinco meses en la ESMA, cuya historia alimentó las sospechas hacia el nuevo pontífice, hizo saber que se sentía reconciliado con el Papa”.

Ni el Vaticano despejó “sospechas” ni Jalics respaldó la “la desmentida”.

En el comunicado que se le atribuye, Jalics no acusa pero tampoco disculpa al papa. “No puedo pronunciarme sobre el papel del padre Bergoglio en aquellos hechos”, habría dicho. ¿Por qué no puede, padre Jalics?

“Nosotros no teníamos contacto ni con el régimen ni con la guerrilla. Por la falta de informaciones de entonces y por las falsas informaciones, nuestra posición había sido mal interpretada, incluso en la Iglesia”, habría dicho. ¿Quién difundió desde la Iglesia informaciones falsas que le costaron cinco meses de cautiverio, padre Jalics?

“Después de un interrogatorio de cinco días, el oficial que había conducido el interrogatorio nos despidió con estas palabras: ‘padres, ustedes no tuvieron culpas y me comprometo a devolverlos a los barrios pobres’. No obstante el compromiso, quedamos encarcelados, para nosotros inexplicablemente, por otros cinco meses, vendados y con las manos atadas”, habría dicho. ¿Habrá sido para que alguien culto con conocimientos de psicología y de la Iglesia les señalara el error de interpretar materialmente las Escrituras, padre Jalics?

“Me moví desde el primer día y vi dos veces a Videla y dos a Massera, pese a lo difícil que era en ese momento conseguir audiencia con ellos”, dijo Bergoglio en 1999 (El Silencio, p. 61). Hace tres años, en su autobiografía titulada El Jesuita, reiteró que “me moví como loco dentro de mis escasas posibilidades” y agregó que “de hecho, las gestiones permitieron la liberación”. Jalics, según el comunicado que le atribuyen, contó que “sólo años después tuvimos la posibilidad de hablar de esos hechos con el padre Bergoglio”. ¿El superior que se movió “como loco” logró salvar a sus dos pastores pero tardó años en volver a ver a uno de ellos, mientras el segundo murió convencido de que los había entregado?

"Estoy reconciliado con esos eventos y para mí ese episodio está cerrado", habría escrito Jalics. Reconciliar: volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos. ¿Qué los desunió? ¿Por qué no puede pronunciarse, padre Jalics?

Un documento de inteligencia militar rescatado del archivo que el arzobispado porteño dice no tener lamenta que “a pesar de la buena voluntad del padre Bergoglio, la Compañía en Argentina no se ha limpiado”.